Nuevo año

Al escribir esta post estoy pensando si me conoces, o si conociste a la que fui. Si me conoces, entonces muero de vergüenza, de que veas este monstruo que me ha devorado. Me imagino que me estás leyendo, y entonces, ya ha pasado, adiós vergüenza, ya me has visto. Esta soy yo con 100 kilos antes de navidad, con 40 años y síndrome metabólico.

No pretendo que este sea un blog en la que una persona obesa se vanagloria de su auto-odio, de su baja autoestima, de su falta de amor propio. Me gustaría que leyeses una visión personal de una mujer que se ha superado a sí misma y ha empezado de nuevo. Pero no pretendo engañar a nadie, esa es sólo la mujer que aspiro a ser, pero que aún está por descubrir su fuerza interior.

Quiero ser sincera y contarte lo difícil que es perder peso y lo difícil que es quererse a uno mismo. Pero no creo en que todo esté perdido.  Yo sé lo tengo que hacer, todos lo sabemos: querernos a nosotros mismos y eso es lo que quiero hacer.

 ¡No castigarnos más!

Esta mañana, bajo una nueva luz de enero, quiero descubrir cosas que aumenten mi amor propio y que me lleven a tener una vida saludable. Hoy estoy positiva, y en vez de pensar no puedo pagar un gimnasio, no me apetece salir a correr, me veo terrible con ropa deportiva… he recordado lo mucho que me gustaba hacer los programas de  entrenamiento de principios de los 90´s en los que famosas modelos mostraban rutinas de gimnasia de mantenimiento para hacer en casa.  Así que cogí una toalla, mi botella de agua y me puse uno de mis videos favoritos de aquella época.

Treinta minutos nada más. ¡Qué orgullosa me siento de mí misma! Recordé lo bien que me sentía cuando lo hacía en el pasado y lo bien que me sentí meses después… espero volver a sentirme así repitiendo los ejercicios cada vez que pueda, con constancia y dedicación, pero sin reñirme si un día no puedo hacerlo.

Antes de escribir el post, he leído en Internet que este tipo de entrenamiento está de nuevo de moda, pero ahora se llama Insanity Workout y está arrasando. Así que hoy, casi sin pensarlo, he cumplido mi mini meta de tonificar el cuerpo y quemar calorías. Un buen comienzo, no?

 

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¡Que fffrrriiiooo!

Está mañana gélida necesitamos calentarnos, es el momento oportuno para sacar mi arsenal de zacate de limón (lemon grass) recién traído por mis padres… ¡me encanta su olor”. Cuando te prepares tu infusión favorita ten cuidado cuando lo endulces, tanto si usas azúcar o edulcorante, no exageres. Si usas miel recuerda que,  a igual volumen, contiene más calorías que el azúcar. Y, por supuesto, nada de galletitas para acompañar la infusión 😉

Si tienes mucho frío y “necesitas” un chocolate caliente, prueba esta receta. Necesitarás:

  • 2 tazas (500 ml) de leche desnatada
  • ½ cucharadita (2 ml) de extracto de vainilla
  • ½ cucharadita (2 ml) de canela
  • ¼ cucharadita (1 ml) de cayena
  • 1 oz (30 g) de chocolate amargo rallado

(Ojo, que por las proporciones podemos decir que se trata de una bebida de “La Zona”: 12 g de proteínas, 11 g de grasa, 19 g de carbohidratos, 3 g de fibra)

Calienta la leche a fuego medio. Agrega la vainilla, la canela y la cayena. Incorpora el chocolate amargo y remueve hasta que se derrita.

¿Por qué atreverte con una bebida con chocolate? Bajar de peso puede ser imposible si nuestra dieta es demasiado restrictiva. El chocolate negro (+90%)  en pequeñas cantidades puede satisfacer tu deseo de dulces sin consumir demasiadas calorías. Además, te beneficiarás de sus antioxidantes.

Además esta bebida contiene cayena, cuyo efecto termogénico ayuda a acelerar el  metabolismo y disminuir el apetito.

¿No te convence? Pruébala y me cuentas.

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Después de los excesos

¿Cómo ha ido con las fiestas? ¿kilos de más? Si es así, solo puede decirte: somos humanos. La familia en casa, las celebraciones, las vacaciones… ¡yo también he pecado!  Sin embargo, y a pesar de mi grave trastorno metabólico, solo he subido un kilo, lo mismo que en anteriores ocasiones he subido cada dos días o tres. Así que me siento muy afortunada ¡y vuelvo a dar batalla! Así que, 開始する.

Mis metas para lo que queda de semana:

1. Hacer un buen desayuno, siguiendo las proporciones 30-40-30.

2. No saltarme ninguna comida ni tentempié.

3. Bottle of water by OrialasBeber al menos 2 litros de agua e infusiones.

4. Mentalidad positiva 

 

¿Parece fácil verdad? Las típicas recomendaciones de una dieta saludable, pero seguro que, como yo, muchos no las aplicáis. ¿Os animáis a hacerlo conmigo? ¡Empezamos!

 

Primeros pasos

He tenido una semana algo convulsa. He encontrado trabajo por unos días, quizás 6, quizás más. El primero de los 6 tuve un accidente in itinere. Por suerte, las consecuencias se limitaron a una tortícolis que la postura en mi sitio de trabajo no me permite mejorar. La peor parte se la llevo Musgui, mi gran pequeño coche. Pero Musguito, cual noble caballero allí sigue en pie, dando guerra. Así que, como dice Pili, mi semana no ha sido nada buena para mi estrés.

Entrando en materia, he de decir que sigo sin pesarme (lo haré en unos días para confirmar que he llegado a la meta), pero creo que he conseguido grandes avances a la hora del control de las comidas, sobre todo a no saltarme ninguna  ¡y la ropa me queda más holgada!

¿adelgaza comiendoQué hice esta semana? No pasar hambre. Me explico, aunque no he podido mantener un horario concreto, sí he comido algo aproximadamente cada dos horas y media, así que nunca llegue a la siguiente comida con hambre ni ansiedad. Comí tranquilamente, despacio, y también sin darle demasiada importancia a lo que comía, la cuestión era alimentarme, y que mi cuerpo recibiese cada cierto tiempo una porción de proteínas, hidratos de carbono y grasa. Así que, sin mucho esfuerzo, estoy activando mi metabolismo.

Aunque de momento no puedo seguir una dieta propiamente dicha, estoy en camino a mi nueva vida saludable tomando QN omega3, durmiendo todo lo que puedo y comiendo más a menudo. ¡Funciona!

Como dijo Françoise Sagan, “gozar de buena salud, dormir sin miedo y en despertarse sin angustia” es lo que quiero para mí y para todos mis amigos.

Después de la tormenta

Vino la calma. En medio de decenas de preguntas de amigos preguntando qué me ocurría y mostrando su apoyo, pasó ya una semana. Solo puedo dar las GRACIAS por tanta energía positiva y aclarar que no me pasa nada malo, al revés, me siento dispuesta a tener un presente y un futuro mejor. Si me expresé mal, pido disculpas. Vuestros mensajes y likes me ayudan a sacar lo mejor de mi y a esforzarme un 100% más en tranquilizarme en mis momentos de ansiedad. Gracias por vuestras sonrisas y abrazos.

Esta primera semana de mi nueva vida me la he tomado con calma (lo más que he podido). No me he pesado, porque mi prioridad era hacer una pausa, intentar vivir la vida tal cual, sin ansiedad. No puedo decir que lo haya conseguido del todo porque yo, ya lo sabéis, soy así, doña Angustias, me preocupa cada pequeña cosa.  Pero prometo solemnemente suprimir los pensamientos negativos y vivir el presente.

(más…)

Volver a nacer

Dentro de un mes recibiré la visita de una persona muy querida, y, aunque debería estar dando saltos de alegría, mi principal preocupación estos días es qué va a decirme cuándo vea que peso 97 kilos. ¡Sí más de 200 libras! ¡Mucho más que Homer Simpson!

Muchas de las personas que leerán este post no me han visto en casi 20 años y pensarán ¿qué le ha habrá pasado? Y en el mejor de los casos tendrán compasión de mí. Aunque no se lo lo crean, soy una de esas personas que nunca consiguen adelgazar por mucho que se pongan a dieta. Muchos no lo creerán, aunque muchos lo saben de primera mano.

Las dietas hipocalóricas que los endocrinos han recomendado durante años  (a pesar de que estaba flaca) bajaron mi metabolismo basal hasta tal punto que no sólo no consigo adelgazar sino que incluso engordo aunque coma muy poco. Es lo que se conoce como Síndrome Metabólico. Y hacer que el metabolismo vuelva a funcionar correctamente es complicado.

Evidentemente en mi caso no se trata de un problema se sobrepeso, de haber cogido un par de kilos en verano o en Navidad. Se trata de un problema de sobrepeso grave obesidad, que se ha alimentado con diversas patologías de ansiedad, hipertensión y fribomialgia. Y aquí estoy, con 38 años y 38 kilos de más, sin trabajo, sin ánimo, sin muchas perspectivas de futuro. ¿Qué va a pasar conmigo?

Sin duda sé lo que tengo que hacer. Como me recordaba el Dr. Aparicio en cada visita “no voy a mandarte al endocrino, tú eres consultora de la Dieta de la Zona y sabes muy bien lo que hay que comer”. Y eso es lo que hago, utilizo los alimentos como si fueran medicamentos que ayudan a mantener en estables los niveles de hormonas contrarreguladoras de la insulina.

Pero este camino de adelgazamiento no puedo hacerlo sola. El estrés me está matando. Cada pre-ocupación y cada problema que no sé enfrentar inteligentemente está afectando a la funcionalidad de las células del páncreas y disparando los niveles de cortisol e insulina en mi organismo. Necesito la ayuda de la familia, de amigos, de conocidos. Necesito paz, risas y apoyo, necesito que sepan que dentro de estos kilos de grasa sigo estando yo, aquella chava brillante y guapa, de la que muchos estaban enamorados. Que sigo siendo yo y que cada día lucho para vencer la obesidad. Que no lo hago por volver a una talla 38 ni para que admiren por la calle, que lo hago por mí, por tener calidad de vida, por poder jugar con mi hija sin tener que hacer esfuerzos para levantarme, para que sienta orgullosa de una madre luchadora que puede con todo, para estar sana y vivir con ella muchas aventuras.

Esta es la razón que me impulsa al cambio, se acabó sentirme culpable por ser gorda, hago todo lo que puedo por cambiarlo y haré más. Voy a hacerlo porque así lo quiero yo, y no porque los demás lo esperen de mí. La lucha está en mi cabeza, y espero que mi entorno me ayude. Quiero que mi camino para recuperarme sea tranquilo, sin prisa pero sin pausa.